Fue
creado en el Primer Congreso Indigenista Interamericano, realizado
en Pátzcuaro, Michoacán, en 1940. El señor
Luis Chávez Orozco fue designado Presidente del Comité
Ejecutivo Provisional, y el señor Moisés Sáenz
designado Director Provisional encargados de coordinar la redacción
de la Convención que le daría vida, la cual fue firmada
en 1942, que dice:
Los
Gobiernos contratantes acuerdan elucidar los problemas que afectan
a los núcleos indígenas en sus respectivas jurisdicciones,
y cooperar entre sí sobre la base del respeto mutuo de los
derechos inherentes a su completa independencia para la resolución
del problema indígena en América.
Los
Estados contratantes propenden al cumplimiento de los propósitos
y finalidades expresados en el preámbulo, mediante los órganos
siguientes:
Un Congreso Indigenista Interamericano, que se reunirá
con intervalos no mayores de cuatro años.
El Instituto Indigenista Interamericano, bajo la dirección
de un Consejo Directivo, un Comité Ejecutivo y un Director.
Institutos Indigenistas Nacionales establecidos en cada uno de
los países participantes de acuerdo con la conveniencia
de los respectivos Gobiernos.
EL
INSTITUTO INDIGENISTA INTERAMERICANO 
1940-2002
En
1940 se realizó el Primer Congreso Indigenista Interamericano
en Pátzcuaro, -Michoacán, y se organizó el
Comité Ejecutivo Provisional a cargo de Luis Chávez
Orozco, quien en México fue Subsecretario de Educación
Pública y Jefe del Departamento de Asuntos Indígenas,
como Presidente y de Carlos Girón Cerna, quien era Cónsul
General de Guatemala en México, como Secretario. La Dirección
Provisional del Instituto se encomendó a Moisés Sáenz.
Ellos redactaron la Convención Internacional que creó
formalmente al I.I.I. Parte sustancial del programa de acción
del Instituto fue, desde el inicio, la recopilación de información
relacionada con las poblaciones indígenas del continente,
y la difusión de materiales académicos y de aplicación
para mejorar sus niveles de vida. Como consecuencia, se inició
la integración de una biblioteca, y la publicación
de la revista América Indígena, de carácter
académico y científico, y del Boletín Indigenista
de carácter informativo y periodístico. El boletín
apareció en agosto de 1940 y América Indígena
a fines del mismo año. Cuando Moisés Sáenz
fue nombrado Embajador de México en Perú, de manera
interina se hizo cargo de la dirección del I.I.I. el guatemalteco
Carlos Girón Cerna.
Las
gestiones para la ratificación del Convenio se cumplieron
con celeridad. En marzo de 1942 al ser aprobado por cinco países
(El Salvador, Ecuador, Honduras, México y Estados Unidos)
se realizó la constitución definitiva del Instituto.
La muerte de Moisés Sáenz obligó a la designación
del Dr. Manuel Gamio como Director definitivo. El Dr. Gamio fue
un prestigioso arqueólogo y antropólogo mexicano,
discípulo de Boas y autor de uno de los primeros estudios
regionales y de área de América Latina, "La población
del Valle de Teotihuacan", y desempeñó el cargo
hasta su muerte en julio de 1960. El período del Dr. Gamio
ocurrió en momentos difíciles para el indigenismo.
Pasado el optimismo creado por el Congreso de Pátzcuaro,
el advenimiento de la II Guerra Mundial obligó a posponer
los planes iniciales e incluso determinó la postergación
del II Congreso Indigenista Interamericano en Perú, el cual
se realizó hasta 1948.
En
1947 ingresó el Dr. Juan Comas como Jefe de Redacción
de la Revista. El Dr. Comas, verdadero líder de la lucha
contra el racismo y la discriminación, muy destacado antropólogo
físico, fue nombrado en 1949 Secretario del Instituto, cargo
que ocupó hasta 1955. En ese momento se incorporó
como Secretario del Instituto el Dr. Miguel León-Portilla,
historiador y filósofo mexicano profundamente interesado
en el estudio del pensamiento de las civilizaciones mesoamericanas,
quien posteriormente fue designado Subdirector.
Durante
la Dirección del Dr. Gamio, América Indígena
y el Boletín se transformaron en vehículo de formación
científica, académica, de información y polémica
entre los indigenistas. Los editoriales de ambas publicaciones tuvieron
el propósito de constituirse en una guía para acción
indigenista. En ellos se expusieron criterios de trabajo, se reclamaron
la eliminación de abusos y la discriminación, y se
plantearon problemas de fondo. Posiblemente la editorial más
importante fue "La política de una institución
no política" (A.I.IV-3, pp. 179-182), donde el Dr. Gamio
establece la posición del Instituto:
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